La familia es una bendición de Dios: Ana y Alberto Friso

Escrito por  , Publicado en 1er Encuentro Nacional Juntos por México Destacado

Antonio Gutiérrez Trejo / Yo Influyo

Tras la inauguración a cargo  del Obispo de Querétaro, Monseñor Faustino Armendáriz; el Arzobispo de la Arquidiócesis de Puebla, Monseñor Víctor Sánchez Espinosa; y el Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Puebla y Secretario General de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Monseñor Eugenio Lira Rugarcía, comenzaron los trabajos del Primer Encuentro Nacional “Juntos por México”, con la conferencia magistral “El amor: nuestra misión”, a cargo del matrimonio formado por Ana y Alberto Friso, representantes del Pontificio Consejo de la Familia y responsables mundiales del Movimiento Familias Nuevas.

Ante miles de integrantes de movimientos, asociaciones y organizaciones de laicos católicos en México, que abarrotaron el Centro de Exposiciones de Puebla, la pareja hizo una puntual relatoría de lo que el Papa Francisco nos pide a los católicos a partir del Encuentro Mundial de las Familias que tuvo lugar recientemente en la ciudad de Filadelfia.

Explicaron que la familia no deriva de un fenómeno cultural o social, sino que es una creación de Dios, por lo que, en ese orden, es una bendición para la Iglesia, por lo que no se debe disminuir ni reducir a cuestiones de género, ya que es un bien para los esposos e hijos.

No obstante, aclararon que la familia también sufre día a día de problemas, ya que, por ejemplo, en muchos de los casos los padres están fuera de casa casi todo el día y por ello deben delegar el cuidado de los hijos a otras personas, sin poder relacionarse adecuadamente siquiera con profesores y maestros, de ahí que luego los hijos crecen sin una orientación segura.

“Pero como dice el Papa, bienvenidas las familias unidas, aquellas que valerosa y alegremente escogen cada día caminar en el rayo del amor divino. También aquí, en nuestro México, las familias, como las primeras células sociales pueden verdaderamente hacer la diferencia empezando por vivir la relación de pareja en serenidad y armonía y cuando educan a los hijos con valores para inyectarlos como precioso capital humano en el tejido social”.

Recordaron que el Papa Francisco ha dicho que la familia es signo e instrumento de la unidad del género humano, así como un invaluable recurso social, de ahí que si la familia está bien con otras, entonces se convierte además en patrimonio para la Iglesia.

Indicaron que amar significa atar lo que nos une, más que dividir, de ahí que “permiso”, “gracias” y “perdón” son las tres palabras mágicas que el Papa Francisco no se cansa nunca de repetir a las parejas, junto con otra sugerencia: “si han volado los platos, nunca vayan a dormir sin haber hecho las paces”… En una palabra, amar significa misericordia.

En este sentido, señalaron que el amor de las parejas es una apertura del uno hacia el otro, a la vida, al mundo, a lo que nos interpela o molesta. En la apertura la pareja se encuentra más unida y los hijos aprenden sobre el campo de la solidaridad, pero si las puertas y ventanas están cerradas, entonces la familia se sofoca, pero si se abren, encuentran la salvación.

“El Papa Francisco nos ha enseñado a no cortar el dedo de la mano, sino a tender la mano y con nuestro amor y esperanza, como pequeña Iglesia, podemos ser un signo de esperanza para toda la humanidad”.

Para concluir su conferencia, Ana y Alberto Friso dijeron que si no sabemos unir la compasión a la justicia, terminamos por ser inútilmente severos y profundamente injustos.

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