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La economía y la persona

De los diferentes grupos de discusión del segundo Encuentro Nacional Juntos por México, se puede apreciar una inquietud por conciliar la mejora de la economía con el cuidado de evitar hacer de la persona un instrumento al servicio de la economía y no al revés. Una noble inquietud que ha sido enfatizada por el Papa Francisco.

Pienso, sin embargo, que hay todavía un largo camino por recorrer para llegar a soluciones concretas y aplicables de esos principios que son muy claros. Creo yo, y acepto que me corrijan, que faltan algunos conceptos por precisar. El presentar al capital y el trabajo como factores opuestos y excluyentes desconoce el hecho de que una parte importante del capital es el fruto del trabajo que fue ahorrado y permitió hacer crecer su impacto. El concepto de la utilidad como algo nocivo, desconoce el hecho de que una empresa que tiene utilidades muy bajas no puede crecer, renovar su equipo, invertir en nuevos productos, desarrollar nuevos mercados y dar más empleo. Y estos conceptos a veces son propuestos por quienes proponen soluciones para centrar la economía en la persona.

Probablemente el tema más serio es el de lograr un sano equilibrio entre los efectos de las inversiones a corto plazo y a largo plazo, la promoción de los obreros y empleados, el trato justo a proveedores y, por otro lado, la permanencia de la empresa. Y hay que recordar que los beneficios que pueden dar las grandes empresas a sus empleados y proveedores no son posibles en una empresa pequeña. Se requiere de mucho más estudio, de mucho debate y de contrastar estas ideas con los proponentes de otros sistemas económicos.

Seguramente habrá también necesidad de una gran dosis de generosidad y de sacrificio. No me parece responsable prometer resultados positivos para la economía en el corto plazo, si se aplican estos criterios. Pero mejorar sustancialmente el ingreso de los pobres, generará una economía más próspera, también para las empresas y los empresarios. A largo plazo, seguramente.

Pero eso no ocurrirá por generación espontánea. Habrá mucho estudio que emprender, mucho debate y mucha apertura para incorporar otras visiones diversas, pero que tienen mucho valor que aportar, incluir a mentes brillantes de mexicanos de buena fe que no necesariamente comparten nuestros puntos de vista y a empresarios dispuestos a encabezar estos esfuerzos. Un esfuerzo de la sociedad, que no significará prestigio ni alabanzas para nadie, sino un beneficio para muchos.

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Redacción: Antonio Maza Pereda miembro SIGNIS México