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CORRUPCIÓN ATENTA CONTRA EL DESARROLLO SOCIAL: DRA. SILVA CASTRO

En el marco de trabajos simultáneos del 2° Encuentro Juntos por México, la doctora Verónica Silva Castro, especializada en ética y políticas públicas, compartió con 160 participantes la conferencia-taller Corrupción Social y Cultura de la Legalidad donde explicó cómo los efectos de los actos individuales de corrupción afectan, a largo plazo, a la sociedad en su conjunto.

Silva definió la corrupción social como “la acción que trasgrede las normas legales y los principios éticos” y enumeró sus tipos expresión como el peculado, el tráfico de influencias y el soborno: “Y son una gran preocupación para los mexicanos, según el INEGI, hay tres problemas que preocupan a los mexicanos: la inseguridad, el desempleo y la corrupción; incluso por encima de la pobreza, la educación o la salud. Y la Quinta Encuesta sobre Cultura Política y Prácticas Ciudadanas, los ciudadanos respondieron que más del 70% de toda la sociedad mexicana participa en actos de corrupción.

Para la especialista en Doctrina Social Cristiana, la corrupción generalizada en la sociedad propicia gran parte de la falta de respeto de la ciudadanía al gobierno y a sus mandatos, apatía de los ciudadanos, la falta de denuncia ante la ilegalidad, la evasión de impuestos que provoca carencia de servicios públicos: “En síntesis: la corrupción atenta contra el desarrollo humano integral”.

Silva Castro insistió en que la corrupción no suele presentarse como casos aislados: “Aun cuando se trata de un acto individual de ilegalidad, la corrupción impacta también en la sociedad. Las consecuencias a largo plazo parecen diferentes a las consecuencias a corto plazo ya que en el primer momento la solución a la que se recurre brinda ‘beneficios aparentes’ a una sola persona, pero después se presenta una situación más grave de la inicial”.

La académica de la Universidad Pontificia y la Universidad Autónoma de México comentó a los presentes que el problema de la corrupción no sólo se centra en los funcionarios públicos o en ciertos liderazgos sociales: “Ser figura pública no es sólo un cargo, los padres son figura para sus hijos y debemos preguntarnos qué ejemplos y cómo educamos a los nuestros”.

Silva Castro acotó que el acto de corrupción tiene un efecto progresivo: “Cuando comienzas a cometer faltas cotidianamente se vuelve normal, y ya no puede detenerse. Y eso es muy fácil porque incluso justificamos nuestro acto. Nos decimos: ‘¿Por qué aceptamos dar mordida? Porque es más fácil, más productivo, porque nadie dice nada… y todo va bien hasta que saltarse la norma tiene efectos fatales”.

Finalmente, a través de la dinámica denominada “¿Qué tanto es tantito?”, la conferenciante y autora del Ética y políticas públicas explicó cuáles son los efectos de la corrupción en la economía directa de las personas y reflexionó sobre el volumen de impacto que genera en los grupos sociales la práctica generalizada de la corrupción: “Somos seres relacionales y, por tanto, debemos cuidar que lo que hacemos tiene impacto más allá de lo que creemos”.

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Redacción: Felipe Monroy miembro SIGNIS México